... Y ha pasado la primera semana del proyecto 365 X 2. Hemos visto diferentes amaneceres, diferentes colores y tonos.
Alguno de ellos, sin duda, nos despiertan sensaciones. Y recuerdos.
Pero imagino que no todos te sorprenderán de la misma manera. Tendrás tus amaneceres preferidos. Es por ello, y a pedido de algunos de mis lectores, abrimos las votaciones para saber cuál es tu amanecer perfecto de esta semana.
Dicen que cada día amanece. Y es cierto. Pero no de la misma manera.
Hay días en que las nubes no permiten ver el sol. Otros, cuando el sol sale por fin por el horizonte, es tan fuerte y brillante que no podemos ver nada más.
En ocaciones, una rara combinación de luz y sobras crea unos destellos increibles.
Me he dispuesto, por todo esto, por las peculiaridades de los amaneceres, a dar cuanta cada día del estilo que cada amanecer decide tomar.
Un proyecto que ha comenzado ayer y terminará en un año. Cada día, a la misma hora, una foto nos enseñará cómo el amanecer ha decidido mostrarse.
Paz. Silencio. Letras.
Combinación excelente para acercarnos a las historias que nos encantan, nos transportan, nos sumergen.
Luz ténue.
Palabras.
Nada más.
¿Qué hubiera sido de la historia si nadie hubiera tenido el valor de estar en los lugares de donde escapa la gente? ¿Qué sabríamos de los hechos más importantes de la historia (y muchas veces los más crueles) si nadie se enfrentara a sus miedos para dar testimonio de ello?
Ellos son los que se quedan, con su cámara, haciendo frente a su propio instinto, el que le grita al oído que escape, que la muerte está cerca. Son los reporteros de guerra.
Y mi preferido: Robert Capa. Valiente. Talentoso como pocos.
Si no hubiera sido por la decisión fundamental de Capa de plasmar su trabajo por encima de su riesgo personal, hoy no sabríamos cómo lucían las playas de Normandía el Día D. Si bien sólo tenemos diez negativos, esos diez son suficientes para contarnos la épica historia de aquellos que desembargaron al amanecer en una maniobra que muchos consideraron como suicida.
Y Capa estaba, no sólo en la línea de fuego, sino al lado de aquellos que llegaron a Omaha Beach arrastrados por la fuerte corriente y el viento, lejos de sus altos mandos y sospechando la presencia enemiga.
De los cuatro carretes del desembarco, sólo contamos con diez fotogramas. El resto de ellos, destruidos accidentalmente por las prisas del revelado. Pero los que quedaron nos muestran dramáticos momentos en el amanecer del 6 de Junio de 1944.
Es quizás porque eran las 6:30 de la mañana que nos llegan unas fotos algo movidas. Calculo que las altas velocidades no eran muy oportunas para la poca luz que debía de haber. Además, y al poco de desembarcar, la playa estaba detrás de una espesa cortina de humo producto de la contienda. O quizás la temperatura del agua hizo que su pulso no estuviera tan firme como en otras tomas. Me atrevo a pensar que, tal vez, fue el miedo el que produjo ese temblor en la cámara.
De todas formas, quien nos introduce en la piel de los soldados en esa playa, la que nos cuenta cómo fue ese día, ese histórico Día D son las fotos de Robert Capa.
Llega esta época del año en esta parte del mundo, y todos comprendemos que debemos seguir con aquello que habíamos dejado pendiente antes del verano.
Volvemos a lo cotidiano. Al trabajo duro. A los días cortos, y cada vez más cortos. Y más fríos, claro.
Volvemos a ponernos en marcha. Pilas cargadas.
Pero, a algunos, la nostalgia de los días de sol hace que los busquen desde todas las ventanas.
En mi caso, la ventana se convierte en monitor. Pilas cargadas, baterías cargadas y listas. Luces en orden. Lentes, geles, filtros… No busco nostálgicamente. Estoy lista para lo que me espera.
Las próximas producciones hacen que no añore las vacaciones. Desfiles. Modelos. Marcas. Nuevos contactos. Xing, Tweeter, Facebook. Medios. Revistas. Editoriales…
Últimamente veo pocas producciones de fotos que, además vayan acompañadas de una tanda de backstage.
Sí, lo sé, en muchas ocasiones soy una romántica… Pero no veo la razón por la cual no mostrar a los fans de las marcas cómo se producen las campañas de imagen que luego van a admirar.
La semana pasada fue el caso. Fui convocada para asistir a la sesión de fotos guiada por la fotógrafa Andrea Álvarez, quien viajó desde Canarias especialmente para esta producción.
El lugar elegido para estas fotos fueron las callejuelas del Barrio Gótico de Barcelona.
La idea: una imagen agresiva a la vez que sensual.
Luz coloreada, superposiciones originales, materiales no convencionales; piedra, grafittis, metal, carteles… nada nos ha dejado indiferentes.
Barcelona nos puso a nuestro alcance todo lo que necesitábamos para plasmar la imagen que nuestra estilista, Inés Tor Carroggio tenía en mente.
Y por supuesto, las fotos de los momentos previos, esos momentos que el ojo del observador de las campañas se pierde.